martes, 21 de diciembre de 2010

Adiós CNN+

Haciendo zapping llegué por casualidad a CNN+, emisora en la que se me aparecía un presentador de un programa de debate político y de actualidad que despedía a su audencia para siempre. Este tipo, al que después pudimos observar escapándosele alguna lagrimita mientras entablaba los últimos comentarios posteriores al programa con sus compañeros, era José María Calleja, encargado de dirigir ante el público el programa, ya muerto, El Debate Semanal. CNN+ echa el cierre, Telecinco, o Mediaset, propiedad de Berlusconi, emplazará a muchos de sus trabajadores en su agencia de noticias Atlas. Sogecuatro, una escisión de Sogecable que consistente en los canales de TDT pertenecientes a Cuatro (y a Prisa en última instancia) ha sido fusionada con Telecinco, de Mediaset(qué lío), con ello, Telecinco, el mayor productor de telebasura nacional, se hace con siete canales de TDT. De este embrollo la peor parada ha sido CNN+, nacida como una cadena semiespañola al poseer la mitad de su capital Prisa y la otra mitad la empresa norteamericana encargada del CNN original, Turner Broadcasting-Grup Time Warner. En este juego de fusiones, ampliaciones de capital y demás parafernalia propia de la economía empresarial a gran escala, CNN+ ha quedado excluída, no interesando a Telecinco por su coste y escasa rentabilidad. En un principio se consideró que Prisa podría seguir manteniendo la cadena, cuyos informativos compartían equipo de redacción con los de Cuatro, pero al pasar Cuatro a manos extrañas CNN+ ha sufrido el abandono de sus sustentadores.

Lo cierto es que, pese a estar yo medio dormido, viajando por ese fascinante y grotesco mundo televisivo aquella noche, la despedida de Calleja me resultó muy emotiva. Aquel buen periodista, cuyo trabajo había quedado íntimamente ligado a la cadena durante largo tiempo (no sé cuánto, todo hay que decirlo), se encontraba en la tesitura de tener que abandonar lo que podría ser prácticamente su hogar para pertenecer a una agencia periodística diferente o buscarse las castañas en otros lares, camino que por lo dicho, parece que decidió tomar. Algunas compañeras dedicaron unas escuetas palabras, pequeños discursos fúnebres, para elogiar el valor de una cadena que se iba para siempre. Una entre ellas mostraba su desacuerdo ante la tragedia que supone el verse implicado en un gran movimiento empresarial como ante un designio divino, ante cuyas causas y consecuencias uno no tiene nada que hacer o decir, otra cuestionaba el panorama derechista y "nacionalcatólico" que la TDT dejaba a sus espectadores.

No se equivocaba esta última en absoluto al describir la TDT como un mundo del que la derecha española ha sabido apoderarse. Con la caída de CNN+ no sólo perdemos uno de los pocos canales de calidad que conformaban el nuevo panorama televisivo, sino que dejamos sin competencia ideológica a todos los canales centrados en la transmisión de información y la divulgación de debates y discuciones en torno a los problemas sociales, políticos y económicos el país. Veo7, o El Mundo hecho televisión, aún permite en sus tertulias que invitados de diverso color y doctrina participen en la discusión, pero, dejando de lado una Libertad Digital que por suerte no cosecha excesivo éxito, la gran triunfadora, Intereconomía, está constituyendo todo un fenómeno cultural de nuestro tiempo, despertando el afán conservador español y adaptándolo a las nuevas tecnologías. Con Intereconomía tenemos una suerte de Fox News a la española, con su toro incluido, un modelo de periodismo que no tiene reparo alguno en marcar ideológicamente de forma descarada absolutamente toda su programación y su modo de tratar las noticias. Gracias a la TDT el neoconservadurismo (porque de liberalismo nada) obtiene hoy un nivel de audiencia espectacular, alterando ligeramente la información objetiva y lmitando la pluralidad de opiniones en sus debates.

Intereconomía supone también un motivo de interés por ser la primera emisora que permite que la derecha política, en un intento de aplicar todo método posible para adoctrinar a su público, utilice viejas fórmulas progresistas que eran propias de los medios de comuniación de cariz más progresista o menos radical. Si hasta ahora podíamos ver programas de humor que centraban su atención en la política, y principalmente, en el PP (pensamos en CQC, El Intermedio o incluso Sé lo que hicisteis), Intereconomía vuelca su sátira contra el gobierno socialista de una manera brutal y despiadada, tan excesiva que resulta repugnante, y, esto quizá por culpa de sus humoristas, en absoluto divertida. Este programa de humor titulado Los clones semeja ser un intento truncado de la derecha conservadora por alcanzar la jovialidad que caracteriza a una izquierda (o no necesariamente izquierda, simplemente una vertiente no radical y cerrada) capaz de reírse de la moral que representa esta cadena.

Ante el desprestigio generalizado que supuso para la derecha la última legislatura de Aznar, la guerra, el Prestige, el 11 M y demás, Intereconomía ha conseguido, además en un contexto de fragilidad de un PSOE que se ha dejado entender como muy poco competente ante la crisis, que la ideología más radicalmente conservadora, más xenófoba y tradicionalista, tenga un medio de éxito en el que obtener combustible y en el que dar pábulo a la polémica y el patrioterismo barato. Todos los temas sensibles de la actualidad son tratados con una simpleza y cerrazón vergonzosas en este lugar. Esto supone algo ante lo que muchos nos sentimos impotentes, o, cínicamente, divertidos, la estructuración de un discurso oficial derechista a través de propaganda y publicidad ridícula que pretende ensalzar ideales arcaicos frente a los nuevos modelos de sociedad. También, supone esto un caudal de dinero hacía Intereconomía, que ha sabido lanzar el anzuelo a un estanque repleto de peces dispuestos a picar. La utilización de ideología como estrategia para captar lectores o espectadores no es para nada una exageración en un mundo en el que prima el negocio ante los principios, y tampoco, necesariamente, supone la hipocresia, pues es compatible con la asimilación de la ideología vendida. Algunos hemos creido ver cierto afán comercial tanto en la manía persecutoria que tiene el sensacionalista Público (y Sexta Noticias) por Aznar como la exaltación de la heterosexualidad en Intereconomía, entreviéndose hábiles estudios de mercado en la conformación de sus editoriales.

Quizá lo último aquí expresado sea realmente exagerado, y pese al atino comercial de tales medios de comunicación su ideología no dependa de su intención de ventas, y esto, probablemente, porque dependa de otros intereses más importantes. En cualquier caso, avistado ya el nuevo conservador moderno, aquel que fabrica Intereconomía en una población sensible y débil ante ideas populistas que siempre han sabido calar en los sectores más básicos de la sociedad, nosotros acabaremos nuestra reflexión despidiendo con tristeza a CNN+, única emisora de noticias que mantenía, incluso con respecto al noticiero de Cuatro, su hermano, cierta dignidad y honradez. También dejaba entrever, como es lógico, una inclinación ideológica, socialdemócrata y liberal, pero nunca se dejó guiar por otro dogma más que por el de la calidad periodística. Sólo en CNN+ las noticias internacionales cobraban mayor peso en un mundo periodístico(el de la televisión) en el que lo nacional siempre es absoluto protagonista(fijénse en que sólo en la televisión los asuntos internacionales carecen del peso que poseen en otros medios como la prensa escrita). Sólo en esta cadena las noticias eran tratadas con un mínimo de rigurosidad, sin falacias ni sesgos, dejando la opinión para el momento de la opinión, e informando en cualquier momento del día al buen espectador. Se va la que ha sido la mejor cadena de noticias que ha existido en una España mucho más preocupada por las últimas excentricidades de la casta formada en el seno de la poderosa y berlusconiana(buen adjetivo) Telecinco.

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