China, Brasil, India, las nuevas potencias mundiales que están conjugando inversión extranjera, inversión endógena, exportaciones y altísimo crecimiento para convertirse, paulatinamente, en naciones de renombre internacional que ponen coto a la pobreza y precareidad que las caracterizaba. Las políticas sociales, que para obtener mayor éxito necesitan del funcionamiento de la economía privada, se multiplican en zonas donde también, como derivado de este crecimiento de la economía privada, hablando de una economía basada en cifras inconmensurables y repercusiones inabarcables, se multiplican los trapicheos, los ataques a la dignidad humana, la destrucción del medio ambiente, la biodiversidad y la variedad de estilos de vida tradicionales. Resultan cuestionables los objetivos de Kyoto o Copenhague si los países que hasta ahora no han significado nada en la suma total de contaminación y explotación de tierras y mares alcanzan niveles de vida semejantes al europeo o al americano.
Sudáfrica, gracias a un mundial de fútbol, obtiene un crecimiento económico que dicen semejante al propio de 15 años de vida rutinaria, invirtiéndose temporalmente en construcciones deportivas, alcanzándose cotas turísticas nunca antes vistas y asentándose, una nación ya puntera respecto a sus vecinos continentales, como un mercado estable digno de ser respetado y capaz de recibir inversiones ajenas a riesgos. Mientras esto ocurre, España pierde todo su crédito internacional al situarse, tras Grecia, como una de las principales siglas de los denostados PIGS, países económicamente malditos. No en vano se ha rumoreado desde Alemania (no sin descubrirse intereses financieros por parte de la misma) que España necesitaría del rescate preparado ya por el FMI y el Banco Europeo para las naciones europeas que se vean incapaces de solventar sus deudas.
De este modo las bajadas del Ibex se repiten a diario, las críticas políticas y el rechazo al gobierno es recurrente en cualquier debate, prime la ideología que prime, y la prima de riesgo de la deuda pública se acrecenta, esto es, las posibilidades de que España no pueda pagar su hipoteca, eso sí estudiadas especulativamente y sin que existe una ciencia firme que garantice que estas posibilidades se den en la realidad futura. Tales especulaciones (la macroeconomía puede tener mucho mayor grado de especulación que la filosofía y sin embargo ser el fundamento del actuar político del planeta) que pronostican un futuro negro para la deuda de España, la bajada de notas de las empresas (privadas y con intereses privados) dedicadas al análisis financiero de los países, conducen a un menor interés por la compra de deuda española (por la inversión de dinero en las arcas públicas de España) y aumentan el interés que esta tiene que pagar a sus acreedores. La paradoja es interesante, cuanto peor fama tienes, o peor imágen tienen de ti, peor eres realmente. La endeblez del sistema, semejante a un castillo de naipes, que sin embargo es el que permite nuestro alto nivel de vida y las innumerables prestaciones sociales, queda demostrada por la misma crisis económica, producto de un efecto dominó que nació en las finanzas americanas.
Sin embargo el director del FMI, Dominique Strauss-Khan (un socialista francés a cargo del buen funcionamiento del capitalismo occidental europeo), reunido con Zapatero, ha augurado un futuro estable para España, desmintiendo los rumores de quiebra a la griega transmitidos por medios periodísticos y alabando la nueva reforma laboral. ¿Qué significa esto? Primero Europa demandó un recorte del déficit, algo jodido para todos pero lógico teniendo en cuenta que no es sano ni recomendable gastar más dinero del que se tiene y se prevé obtener, después los mercados, esa entelequia que gobierna el mundo, demandaron, o eso se nos dice, una reforma laboral, reforma que sin embargo todos sabemos, incluido el gobierno (tomando en cuenta sus previsiones), no acabará con el problema capital español, el paro desorbitado. Con todo, tras el anuncio de las medidas de la reforma y el elogio del presidente del FMI, incuyéndose también la ampliación de deuda española que se llevó a cabo sin problemas aunque a mayor precio, es decir, con mayores intereses a pagar, la prima de riesgo baja y la bolsa sube, todo funciona un poquito mejor, o un poquito menos peor.
Concluyamos este batiburrillo de datos de una vez. Lo que está ocurriendo en España no es otra cosa más que una exhibición, remodelaciones en el escaparate. Si una mala imágen es lo que perjudica al país, lo que este necesita es mejorarla, y mejorarla al gusto de los inversores que van a poner pasta si gustamos, por ello un partido socialista toma medidas impropias de su ideología y promueve ridiculamente el optimismo en los medios, porque sabe que sin los poderosos con pasta la economía española, nuestro estilo de vida, se va al garete. Esto está ocurriendo en el mundo, los países en vías de expansión, con sus políticas laborales ultraprecarias son un paraíso para la inversión extranjera, todo producto proveniente de una multinacional es fabricado en China, los países occidentales más endebles, aunque poseen una fuerte economía propia que les permite lujos que en otras tierras se desconocen (o se conocen con comprensible envidia), pierden el apoyo del dinero de esas multinacionales que únicamente se dedican a realizar despidos y deslocalizaciones para producir menos, puesto que se consume menos, y para producir más en tierras donde los precios de producción son más baratos.
Es así, estamos vendidos al dinero ajeno, a los poderosos del mundo. Si la inversión extranjera desaparece, las exportaciones, el turismo y la economía interna se empobrece. El déficit crece y toca reducir salarios a funcionarios y congelar jubilaciones. Podemos prescindir de ese dinero exterior, como hace Cuba, pero para ello deberíamos vivir en las condiciones cubanas, muy por debajo de nuestro acomodado gusto "desarrollado". Y mientras criticamos a un gobierno inútil, denunciamos los recortes presupuestarios enviando mensajes de móvil a los rancios programas televisivos y maldecimos al vil dinero que tanto ansiamos, millones y millones de personas pasan hambre.
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ResponderEliminary mientras, unos cuantos reunidos mofándose de todo, pues ellos lo han creado o causado, como quieras llamarlo. Todo está predestinado, ellos nos controlan. ¿Será el Club Bilderberg?
lalala (8)