jueves, 21 de octubre de 2010

Libertad, soberanía, democracia y demás palabras que estructuran nuestra complicada vida política

Libertad como fundamento básico e insustituible de la modernidad, de la política, en definitiva, del sistema democrático liberal (o socialdemócrata, si queremos apuntar a una oscilación concreta de un mismo cuerpo o entramado ideológico). Libertad esta que queda únicamente limtiada, no ya por tiranías impuestas por la fuerza, sino por un derecho común que sólo sería válido en tanto que comunmente constituido(cosa que no ocurrió hasta que ciertos revolucionarios burgueses acabaron, también mediante la fuerza, con un sistema instaurado decrépito que limitaba la libertad ansiada). Por supuesto, el pueblo, como soberano, es copartícipe, ahora ya no a través de su atribución de la soberanía a un gobernador o príncipe que acumula todos los poderes, sino a través de un sistema democrático que regula las fuerzas políticas conforme al principio de división de poderes(la famosa división del legislativo, ejecutivo y judicial) y que permite la participación absoluta (ya no limitada a sectores propietarios o a grupos sociales diferenciados) del pueblo en la elección de partidos políticos o de legisladores y ejecutores de la ley.

Por desgracia, el derecho al que queda sometido el pueblo, y cuyo fin es la posibilidad de la liebertad y la libre acción individual o colectiva, establecido este por decisión del pueblo soberano, y esto en la práctica hoy significa, por mayoría electoral, no es otra cosa que la ya más que superada ejecución de violencia o dominación propias de sistemas anteriores. Lo que vengo a decir es que esta bendita democracia y este bendito orden liberal que permite que yo escriba estas palabras y suscriba o no la de nuestros gobernantes cae de fondo en el mismo problema que este mismo modelo pretendió superar, la imposición del hombre ante el hombre o el sometimiento del mismo tras el mismo. (Pero como veremos, lo importante no es la imposición, que se da, sino el cómo de la imposición, que es considerablemente preferible en el modelo actual).

Si bien la imposición que los sabios libros de historia nos han permitido descubrir en el pasado, y que buenos comunicadores han querido trasmitir desde países que tan sólo se alejan en la distancia y no en el tiempo, era (y es) directa, física, probablemente militar y sistemática (estremece pensar que tan sólo hay que viajar unas cuantas horas en avión para llegar a un lugar como Corea del Norte en el que cada ciudadano no es más que mero súbdito supeditado en todos los aspectos a un lider casi divinizado), si bien, decíamos, esto es así, en la democracia moderna actual la dominación se regula y ejerce de un modo indirecto y armonizado. Las fuerzas quedan supeditadas a un procedimiento común que es (o debe ser) inalterable y a unos principios de dificil variación como los que supone una Constitución, pero con ello, las mayorías son ahora las que ejercen una imposición política al resto de la sociedad civil, permitiendo una parte así transmutar las leyes que competen al conjunto.

Uno puede quedar decepcionado en su entorno estatal al comprobar como la mayoría es estúpida, o, dicho en términos más apacibles y menos subjetivos, la mayoría suele llegar a conclusiones y preferencias electorales muy distintas a las que minorías pueden considerar más apropiadas para el bien individual y social. Sin embargo, pese a que tal situación puede llegar incluso a considerarse injusta para el sujeto individual, es necesaria si pretende el individuo mantener aquello que el estado moderno le garantizó en su formación histórica, la libertad (dentro de los límites legales) y la seguridad (esto es, la ley en ejecución). Podríamos plantear una utópica comunidad anárquica en la que subcomunidades se autoabasteciesen económia y políticamente a su gusto mediante métodos asamblearios, pero con ello sólo estaríamos ofreciéndo toda la riqueza y la libertad al sujeto más fuerte que bajo la arbitrareidad de la vida real pudiese arrebatarnos lo nuestro(o "lo de todos", pero siendo por ello también nuestro), formando un estado de guerra ya anunciado por los teóricos ingleses del estado moderno. A nivel estatal esta posibilidad queda suprimida ya que un derecho permite que tal arrebato de bienes o libertades sea prohibido y un cuerpo de seguridad vigila su cumplimiento. Por desgracia, como estamos comprobando, la realidad es más tosca y dura que la teoría, y del mismo modo que esos cuerpos de seguridad puedena actuar negligentemente, las leyes pueden ser elaboradas, democráticamente, en contra de esta libertad o, aunque esto parezca más extraño, en contra de esta seguridad.

Ante esta situación ambigüa que supone la democracia muchos opinan que determinados principios básicos no pueden ser alterados por tal modelo político, y que el hijo no puede matar al padre, algo parecido a lo que Hitler hizo en su momento y que pagó caro toda la humanidad. Pero tal modelo político viene definido desde el comienzo por el concepto de soberanía que permite la constitución de un poder que someta al pueblo, no de forma arbitraria y egoísta por un individuo concreto, tal como de forma natural surgiría, sino con el consentimiento del mismo y bajo sus intereses. Por tanto, si es la soberanía residente en el conjunto del pueblo sometido y a la vez fundador del Estado,y este decide mediante sus propios métodos establecidos, suprimir sus principios estatales y establecer unos nuevos, autosuprimirse o autosuperarse, ¿a qué instancia recurrir para denunciarlo y resarcirlo?
Podemos obtener cierto sosiego al establecer claramente que la soberanía, cedida a Hitler o a otro tirano, siempre debiera permanecer ligada al pueblo, pudiendo este derrocar los regímenes que se ha impuesto a sí mismo, (siendo ello siempre más agradable si se realiza mediante un procedimiento democrático y no rifle en mano), pero como vamos observando, el concepto de soberanía y sus vinculaciones con la realidad son problemáticas, y quizá, la teoría no se amolda siempre a la práctica, siendo esta más bien un surgimiento a posteriori de la segunda.
Si en caso de quedar por resolución soberana del pueblo un poder contrario a nuestros principios pretendemos eliminarlo, tan sólo podremos apelar a la fuerza para ello, tal y como se ejecuta la fuerza, y no un derecho internacional (aunque también existan instancias reguladoras y armonizadoras, tendiéndose a los pactos y a las soluciones diplomáticas) en la resolución e conflictos internacionales. También debiéramos preguntarnos por eso de "pueblo", porque es muy sencillo afirmar que la soberanía pertenece al pueblo y este creó el Estado moderno cuando se le preguntó a muy pocos miembros del pueblo en que consistía esto del Estado moderno cuando se constituyó (como dijimos, la revolución americana o francesa no fue otra cosa que ejecución de violencia por parte de un sector que arrastró al resto de sectores de la sociedad).

Concluyamos entonces la respuesta ante la pregunta de la multiformidad del concepto de soberanía y sus consecuencias en la organización política. La soberanía no es más que la conceptualización y dulcificación de una realidad tangente, la fuerza que posee un individuo o un pueblo unido. Si esta soberanía, este auto-dominio y auto-gobierno se decanta por la formación de un estado moderno, y además democrático (del mismo modo que podría decantarse por otro modelo o variante como es el caso aquí sugerido, el imperio nazi, o un principado o una democracia censitaria, etc), se está decantando por la seguridad, la libertad (fáctica y política) y la ausencia de guerra, al quedar sometidos todos a una legislación que regule los asuntos comunes conforme a procedimientos que solucionen los problemas que también la guerras solucionaban pero mediante medios diferentes. Podremos salir escaldados, o ser perdedores ante tales problemas, pero no como lo haríamos si la contienda fuese militar y no procedimental. La soberanía otorgada a un pueblo no es más que un mito (y de mitos vive el ser humano) que permite legitimar el Estado moderno (Como el derecho natural como fundamento del derecho civil), mito que nace de la creencia de que el conjunto de individuos que forma tal Estado es consciente de su constitución y otorga su consentimiento. Obviamente la soberanía existe, traducida como conciencia de sí o autoconciencia práctica, pero de ella puede devenir el Estado moderno o la más atroz dictadura. Lo que queda pues es una situación histórica que ha devenido en un modelo de Estado que continúa en evolución y que bien puede virar bruscamente en otra direción, con la diferencia, en comparación con otros modelos y otros principios, de que este Estado moderno y su filosofía son mejores. Su fundamentación apela a cuestiones problemáticas (soberanía, derecho natural, libertad), pero siendo pragmáticos, la defensa del mismo en tanto que ha permitido el nivel de desarrollo y bienestar que poseemos parece la más adecuada o la menos arriesgada filosóficamente, aunque como todo, su preferencia pertenezca al ámbito subjetivo. Sin embargo, su absoluta legitimación, en tanto que Estado de Derecho y, a ser posible, democracia real y completa, viene dada por la libertad que tales carácteres otorga a todo miembro ciudadano, es decir, la soberanía real y completa otorgada a ese pueblo en la práctica que ya sólo tiene como barrera esa misma soberanía enfrentada a sí misma. El único inconveniente que plantea esta materialización de la libertad a la que aspiraron tantos antepasados nuestros en semejante modelo político es la inevitable lucha de fuerzas que impondrá determinadas normas y eliminará otras tantas, esto es, la dominación, ahora regulada, redistribuida y armonizada (como dijimos) de la fuerza humana. (Defensa pragmática y moral del modelo moderno, las únicas posibles aunque queden subsumidas a los intereses y valores propios de cada cual, a lo que yo ya no puedo otorgar una solución, y que es, además, el centro de todo el problema humano aquí planteado.)


Si en un Estado de libertad y seguridad escogido por "la soberanía", o lo que es lo mismo, si se ha impuesto un estado que, además de ofrecer satisfacción a intereses privados, ofrece libertad y seguridad a todo ciudadano soberano, permitiendo mediante su autolimitación, su expansión, y mediante su supresión de libertad, su más amplia libertad, si tal Estado, ampliando sus horizontes de libertad, consigue suprimir la libertad de miembros del mismo, no mediante la imposición de leyes contrarias a sus preferencias, sino mediante la supresión directa de sus libertad y seguridad virtuales, potenciales (esto es, mediante la supresión de la democracia, las libertades o la sumisión a un tirano), tal Estado pierde todo sentido y razón de ser, y por tanto, la soberanía, camina hacía atrás. Tal Estado nace de la necesidad humana de libertad y seguridad de libertad, y su destrucción sólo supone una vuelta al estado de guerra (que también está presente en la democracia pero extremadamente suavizado y controlado) que impedirá el éxito de toda tiranía, produciendo la unión del pueblo en sentido revolucionario contra aquel que es su enemigo común. (Esto último cabría ponerlo en duda, pues es la libertad, no la seguridad, un derecho del que el hombre puede desprenderse priorizando a la seguridad, manteniéndose eternamente imperios tiránicos en los que se desconoce la libertad subjetiva moderna, pero hablamos de occidente y de un mundo con autoconsicencia de sí y de su historia en el que semejante situación es improbable).



Ya sólo queda instar a mantener este modelo, potenciarlo , enriquecerlo abriendo posibilidades como la participación política total del pueblo soberano(¿La soberanía sólo se da cada cuatro años?) y defenderlo frente a amenzas interiores o exteriores que pretendan impedir la ausencia de guerra, la libertad o la posibilidad de acción política en vistas al bien común (y por consiguiente, individual). Esto ya, sólo siendo posible, en un contexto de extrema realidad y no a través de procedimientos burocráticos o judiciales, quiero decir, a través de la lucha, pues la libertad del Estado moderno, su dirección derechista o izquierdista, toda su estructura, es tan fáctica e inestable como un castillo de naipes. Sólo desde la soberanía del pueblo podemos defender la soberanía del pueblo, o lo que es lo mismo, sólo con nuestras manos podremos mantener este castillo de naipes que desde sus propias raíces puede quedar aniquilado. Las leyes, normas o principios que se proponen como eternas para evitar semejante posibildiad, son, de nuevo, en la práctica, inútiles (aunque no por ello no aconsejables), pues si una fuerza ha de imponerse, lo hará, sea a través de una canal u otro, siendo siempre la última instancia a apelar por cada bando enfrentado su soberanía.

De este modo, pese a que el sujeto individual sienta la desgracia de someterse ante una ley y una norma que le ha venido impuesta por la injusta mayoría, no se crea más platónico que Platón en lo referente a la política, considerándose más cercano a lo mejor por su racionalidad que aquellos que sólo se sirven de su apetencia o pasiones y siga el ejemplo socrático, quien decidió pese a su perjuicio someterse a la ley. Sin dudarlo, luche platónicamente por imponer sus valores y dude socráticamente de su legitimidad y si se siente demasiado humano y no le cabe aceptar el padecimiento de la ley soberana, huya a otra tierra donde esta, al menos, no sea tiránica y le permita, no como le ocurrió al desgraciado Sócrates, vivir y dialogar con sus vecinos, o luche porque tales libertades sean presentes en el moderno estado democrático en el que comemos, pensamos y soñamos. Sea platónicamente antiplatónico(en el aspecto referido) y luche por el auto-sometimiento a la norma, por la libertad de la ley, o luche antidemocráticamente por la democracia, esto es, belicosamente por la paz.

martes, 21 de septiembre de 2010

Libertad no es elegir entre opciones impuestas, es crear las opciones

Cuando Labordeta nos deja, y muchos de aquellos que vivieron su generación, unos tiempos de politización y cambio social, cantan su himno a la libertad, hoy, en época de democracia y paz, de estado de bienestar y legítima equidad social, vivimos una libertad extraña. Si libertad significó autonomía y autodecisión para aquellos padres de la democracia moderna que transportaron a España a la contemporaneidad europea, ahora libertad sólo parece significar libertad de elección, de elección del color de la chapa, de elección de calzado, de elección de canal, de elección de menú...Hasta el acto político más relevante y casi exclusivo de la ciudadanía actual, sólo llevado a cabo cada ciertos años, se resume a una elección polarizada de una administración que resuelva los asuntos relacionados con el dinero que entra y sale del Estado.

La sociedad ha quedado completamente despolitizada, anulada como eje de acción política, siendo la democracia representativa (representante ideal de la corrupción legal y moral), un espectáculo de calado semejante al fútbol o a la lucha libre, con la relevante diferencia que tales deportes marcan por la honorabilidad que puede acompañar a sus batallas. La democracia actual ha polarizado la atención de la masa en dos grandes partidos cuyos fundamentos ideológicos, en el sentido positivo y negativo de la palabra, han sido ultrajados y olvidados por una continua demagogia electoralista como motor de todo comportamiento político. Y es que, como bien ha sabido expresar Zapatero recientemente probablemente sin voluntad de ser escuchado, lo que importa, es la foto. A no mucho tardar apareció la oposición a criticar sus palabras, esto es, a aparecer, de nuevo, en la foto. Esta es la tomadura de pelo que muchos se atreven a denominar política cuando bien se ha demostrado que es mero circo, los continuos ataques realizados entre estos dos partidos que únicamente parecen tomar medidas bajo la pretensión de ganarse la eterna confianza del pasivo elector.

Es una realidad que el aparecer en la foto, la presencia, a poder ser, continuada, en los medios de comunicación, es totalmente necesaria para un partido o para una entidad política o sindical si pretende ser escuchada por el pueblo. Es totalmente esencial el papel que juegan tales medios en una democracia real, la función dinamizadora y oxigenante que realizan al ofrecer todo tipo de información crítica sobre los hechos políticos del país o el mundo. Pero esta fuerza democratizadora, que pretende aportar toda la información y cultura necesaria al votante queda en nada cuando el mismo sistema político bajo el que se rige es estructuralmente incapaz de aportar una total y completa soberanía a la ciudadanía. Partidos que antaño poseyeron mayor relevancia como IU desaparecen de las páginas periodísticas y los medios consiguen limitar UPyD a Rosa Díez como si fuese esta la única afiliada del partido. Pero semejantes desinformaciones interesadas de los medios siempre parciales bajo intereses políticos y económicos no son, como vengo diciendo, el principal motivo de escarnio o vituperio. El convertir todo el trabajo(porque, otra cosa no debería ser, más que un duro y arriesgado trabajo) político del pueblo en una temporal elección al mejor publicitado, que como buen publicitante, suele incumplir sus promesas, es convertir la democracia, como no, en consumismo, eso sí, barato.

Los medios se han transformado, y por eso no pueden realizar con absoluta entereza su función democratizadora, una simple herramienta de difusión publicitaria, pues otra cosa no son las fotos de las que habla Zapatero, las reuniones infértiles que protagonizan a diario los altos dirigentes, las inacabables declaraciones sobre todo tipo de temas irrelevantes para el funcionamiento de la sociedad o las decisiones políticas que ya dejan de denominarse políticas por estar referidas al ordenamiento de un bloque social que forma una comunidad política sino por tener un único interés electoral. La política democrática se reduce, pues, a la elección sobre una base bastante limitada y laxa. Un importante tanto por ciento de las noticias leídas hoy en la prensa son un mero intento político por ganarse al votante, ya que a eso se reduce su papel político.

Los políticos, creyéndonos idiotas, o siéndolo ellos más que ninguno, todavía consideran que sus hipócritas fotografías de portada son el principal motivo de sus victorias, cuando no son más que la resginación y el sentimentalismo que muchos profesan por sus partidos políticos así como por sus equipos de fútbol, aunque no deben andar desencaminados en su estrategia por difamar a sus enemigos electorales, siendo la simpatía creada por la posesión de un enemigo común uno de los motivos principales de cohesión desde las Cruzadas realizadas por múltiples feudos cristianos europeos enfrentados entre sí hasta el bloque protagonizado por la URSS, Reino Unido y EEUU en la II Guerra Mundial. Pese a tales artimañas, que quizá convenzan a los telespectadores de Intereconomía o telecinco, inertes también a una masa juvenil totalmente demacrada por el materialismo más rancio y casposo, cuyos ídolos son los nuevos pícaros de la cultura pop, los famosetes que supieron aprovechar el morbo inherente al homo-espectador, existen, aunque no sean mayoría, una buena cantidad de gentes dispuestas a no tolerar por siempre que la política se haya convertido en comida rápida, o en un cutre espectáculo de fuegos artificiales.

Quizá, si no nos gustan los productos que los establecimientos comerciales nos ofrecen, ya sea por los materiales utilizados, por su apariencia estética, o por su precio a pagar, debamos intentar, aunque ello desde luego no sea barato, fabricar un producto que nos resulte profundamente convincente. ¿Estamos dispuestos a ello dadas las facilidades que supone el modelo actual? ¿Estamos dispuestos a empujar para que llegue como ya cantó Labordeta, la ansiada libertad?

miércoles, 28 de julio de 2010

¿Decisiones políticas que no lo son?

Hoy el Parlament de Cataluña ha votado no a las corridas de toros. En una poco común, por desgracia, gesta realizada por grupos y coaliciones abolicionistas y críticas con el toreo y el maltrato animal, una Iniciativa Legislativa Popular, o lo que es lo mismo, un determinado número de firmas a favor de la prohibición de las corridas, ha pasado a ser, tras un proceso de debates, pronunciamientos y posicionamientos interesados por parte de gobernantes y políticos, una votación que ha permitido, dentro del sistema democrático representativo en el que políticamente buceamos, una prohibición muy polémica. La conclusión de la historia no ha gustado a todos, sí a amantes de los animales, gentes de mayor sensibilidad y carga moral con respecto a los seres animados y defensores de los derechos animales o al menos, del respeto hacía los mismos, ya sea tanto por la dignidad que a estos se les pueda atribuir como por la dignidad que le resta al hombre el maltrato ejercido por mera diversión legitimada del modo menos ilustrado y crítico posible, por el peso de la tradición. Sin embargo los defensores de la tradición y cultura taurina (porque aunque no nos guste no deja de ser cultura perteneciente a nuestra historia y geografía) así como los dedicados laboralmente al negocio, que son los verdaderamente perjudicados, han topado hoy con una noticia indignante.

Es cierto que la prohibición supondrá una pérdida en muchos sentidos, pérdida cuantificable de diversos modos, ya sea electoral, para los partidos que han permitido una acción política contraria a los intereses de ciertos votantes, ya sea económica, ya que el toreo también es un sector económico relevante a nivel turístico, o cultural, según sea el juez que juzgue. Pero también supone un ahorro en subvenciones a la fiesta y a la ganadería taurina, así como, ante todo, un avance en términos éticos que muy fácilmente pueden conducir a la disensión. No juzgaremos aquí los argumentos esgrimidos por los polos opuestos surgidos en torno al dilema de la tauramaquía y su prohibición, sean estos políticos, legales o morales, ni tampoco atenderemos, por tanto, a la sofisteria y demagogia que los inunda. Sólo atenderemos a la cuestión independetista en tanto que ha servido de arma arrojadiza para ambos bandos.

Los defensores de las corridas y, no nos andemos con eufemismos, el PP, han achacado este proceso de debates y votaciones que han concluido en prohibición a la actitud de rechazo surgida por los sectores independentistas catalanes hacía todo aspecto cultural propio de la nación española, como hijos rebeldes que actúan de modo opuesto a sus padres por mera reacción. Sin embargo eran estos sectores los que parecían ponerse en entredicho a sí mismos al defender la tauromaquia como elemento esnecial de la cultura catalana, mostrando, como se ha visto hoy en telediarios, señeras esteladas con toros estampados, o saliendo a la arena cierto torero catalán con la barretina catalana sobre su cabeza. Los partidos y grupos antitaurinos poca influencia nacionalista comprenden en sus críticas y reivindicaciones, sin embargo, algo huele mal cuando al final del proceso, que ha contado con el máximo apoyo de los partidos independentistas (aunque CIU dejase libertad de voto en sus filas la mayoría ha votado por la prohibición, todo lo opuesto al Partido Socialista que también ha dado, algo poco común, libertad de voto), la prohibición sólo incluye las corridas de toros tradicionales, y no a los tradicionales correbous catalanes, festejos taurinos realizados en los pueblos y localidades catalanes, también propias de otras zonas, en las que los toros pueden, como ocurre en mi pueblo, turolense, llevar bolas de fuego engarzadas en sus cuernos o ser dirigidos por el recorrido mediante una soga hasta llegar al corral. Sí es cierto que en tales casos no se da muerte al animal, ni, en principio, se le clavan arpones y espadas, pero si antes hablabamos de dignidad y respeto, podemos todos apreciar que no son elementos que podamos encontrar en semejantes ejercicios de brutalidad llamados fiesta.

Pero olvidemos ya estas sospechas que importarán al antitaurino pragmático que se felicita por el camino recorrido, aunque este no sea todo lo extenso que el ideal plantea. Analicemos otra cuestión que da título a esta entrada. Muchos políticos han tardado poco en pronunciarse y ofrecer su visión sobre el asunto. Mariano Rajoy ha prometido luchar por cambiar el resultado obtenido democráticamente en Cataluña y propone convertir los toros en Patrimonio de la Humanidad. Esperanza Aguirre ha subrayado el afán prohibitivo del gobierno, no catalán, sino central, es decir, el gobierno de Zapatero, omnipresente culpable a ojos del PP, que realmente, poco habría podido hacer para intervenir en competencias propias de una comunidad autónoma.
El ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha comentado que la decisión tomada en el Parlament no posee connotaciones políticas, sí de otro tipo, pero no políticas. Lo que este hombre ha querido expresar con escaso acierto es que considera que la prohibición no ha surgido tanto por ese afán nacionalista de escindir los español de lo catalán como por motivos de índole moral. ¿Pero cómo sería posible que una decisión democrática adoptada en un parlamento no fuese una decisión política o poseyese connotaciones políticas? ¿No es acaso tal decisión motivada por unas premisas ideológicas que conforman una posición política?

Si los políticos nos pretenden hacer ver que la política no es política no sólo desacreditan su labor y se desacreditan a sí mismos, sino que alteran el significado más noble del concepto de la política para convertirla en lo que ya sin reparo alguno por disimularlo se ha convertido, un juego de acusaciones, críticas, acciones y medidas por parte de una serie de oligarcas cuyo único fin es el de, alejándose la posibilidad de todo pacto o consenso que pretenda satisfacer las necesidades y demandas de la ciudadanía, ser votado continuamente y mantenerse en el poder sin que esa mantenecia se comprenda como un medio para alcanzar los fines ideológicos que en teoría son defendidos. Para que lo entendamos mejor, la democracia hoy día ya no parece tratar de la búsqueda del poder para aplicar una serie de normas en base a un plan ideológico previo, sino la creación de un plan ideológico a posteriori (tal y como si se tratase de una estrategia comercial, necesita primeramente de un estudio de mercado que indique la clientela potencial) para obtener el poder y mantenerlo, ya sea esta ansia de poder mero asunto neurótico a tratar por psicoanalistas o nazca de unos intereses privados que casan con el concepto de corrupción y que alejan a la política de esa idea de bien común que desde la antigüedad hasta nuestros días ha sido motivo de grandes avances y mejoras así como de incontables barbaries e innombrables horrores.

La decisión tomada en Cataluña sí es política. Política, sea esa decisión política motivada por la ética o la estrategia. Pero si los políticos votan algo, como representantes que son del pueblo, debieran hacerlo siempre respondiendo con honestidad a las causas y motivaciones de su decisión, no ocultando nunca las mismas. Así pues, evitaremos confundir influencias éticas donde sólo hay estrategia y podremos evitar que el chantajeo e intercambio de favores políticos supongan el día a día de las políticas llevadas a cabo por gentuza que se instaura como regidora de nuestra comunidad política debido a su capacidad de influencia sobre la masa inconsciente y aletargada que son los potenciales votantes.




Por cierto, las corridas llevan prohibidas en Canarias desde el 91, si bien la tradición allí ha sido casi nula, la exigencia de prohibición y la imposibilidad legal de ser realizadas no ha supuesto grandes críticas a aquellos que se erigen como garantes de la libertad al cuestionar la prohibición catalana.

lunes, 5 de julio de 2010

Dependencia

Al grano. Portugal Telecom, la principal empresa telefónica de Portugal, perteneció, como Telefónica en España, al gobierno portugués, hasta que en tiempos democráticos se vio, también de modo homólogo a la compañía española, privatizada, eso sí, bajo unas condiciones pactadas que establecían en los Estatutos de la empresa al Estado de Portugal como poseedor de la acción de oro (golden share), acción que permite vetar las tomas de decisiones de la junta directiva o de accionistas y votar con la absoluta seguridad de que ese voto será el único válido en la toma de decisiones.

PT(Portugal Telecom) y Telefónica( al parecer esta última participando posteriormente) comparten un 50% de la sociedad con sede en Holanda Vivo, principal compañía de telefonía móvil en Brasil, potencia económica en ascenso meteórico que supone una apuesta segura para todo tipo de inversiones que dependan, como en este caso, de una clientela potencial en continuo crecimiento. En los tiempos que corren, todo país que ha podido escapar de la miseria y se adentra en los lujos y privilegios del primer mundo no va a dejar que sus ciudadanos no puedan, como lo hacen sus vecinos mundiales, juguetear con el aparato estrella de los últimos años, el nuevo negocio telefónico que nos ha convertido en seres plenamente dependientes de la comunicación móvil.

Hasta aquí los detalles esenciales del asunto a tratar. ahora el meollo de la historieta. Telefónica ofrece 5000 millones de euros por el 50% portugués de Vivo. PT lo rechaza. Telefónica aumenta la oferta a 6000, los accionistas de PT se reunen y deciden por mayoría que venden. El gobierno portugués participa en la votación y expresa su negativa a través de la acción de oro. La mayoría obtenida no importa, la acción de oro manda, PT no venden su fracción de Vivo. Telefónica ofrece ya más de 7000 millones.

Desde Europa, comisarios de la UE dedicados a la economía, esos personajes de los que no tenemos ni idea pero que dirgen gran parte de las políticas de nuestros países, con el cúmulo de ventajas e inconvenientes que ellos presupone, critican el comportamiento de Portugal, su proteccionismo y su incompatibilidad con el principio europeo de la libre circulación de capitales. El País, en un editorial, critica el provincialismo portugués y su intervencionismo. En el mismo periódico, el primer ministro portugés, José Sócrates, defiende la legalidad de su acción y la considera apolítica y beneficiosa para el pueblo. Yo me pregunto que convierte a un acción gubernamental en política o no, quizá en tiempos en los que ya no existen ciudadanos sino votantes o clientes las decisiones son políticas cuando suponen una ampliación de la cuota de mercado, es decir, de apoyo electoral.

¿Por qué Portugal veta a PT y niega que venda la propiedad de una empresa que se prevé obtenga unos beneficios brutales en Brasil? Neocolonialismo se ha oído decir. Algo semejante, pero difícilmente criticable en la nación lusa cuando es habitual en toda nación desarrollada. El corporativismo, el poder empresarial como sustento del poder político y del estado de bienestar. Sócrates es un político de ideología socialista y no ha tenido reparos en vetar a una gran empresa en sus decisiones cuando sabía que la pertenencia de tal empresa al territorio portugés beneficia a la totalidad de la nación. No sólo evita posibles reestructuraciones laborales al perder la compañía el porcentaje de una empresa holandesa que se hace de oro, sino que además permite que el dinero que de esta se obtiene repercuta en las arcas portugesas a través del impuesto de sociedades. De nuevo, como ya hemos comprobado en entradas anteriores, el bien de las grandes empresas nacionales es el bien de las mismas naciones. Sócrates sabe muy bien que el bienestar monetario de sus ciudadanos depende de la prosperidad de las empresas portugesas que ofrecen trabajo y crean riqueza, por ello, en tiempos de crisis, no va a permitir que las empresas, de forma autónoma, decidan perder beneficios a largo plazo, si legalmente así puede hacerlo. Sin embargo el tribunal europeo aún debe decidir si la utilización del mecanismo de la acción de oro por parte de Portugal es legal dentro del marco europeo de liberalismo.

¿Qué hemos aprendido hoy? Podemos criticar o aplaudir el comportamiento de Portugal, o la intromisión, lógica y en parte necesaria de Europa, pero yo no pretendo aquí entrar a valorar estos asuntos que plantean cuestiones políticas, ideológicas y morales. Lo que principalmente resalto es la total dependencia, aquí subrayada, de nuestro bientesar económico al mundo empresarial multinacional. Son las grandes empresas las que permiten que tengamos trabajo, productos, necesidades cubiertas, dinero estatal, etc. Son también ellas las que eligen los caminos que seguimos y quedan justificadas en sus acciones por nuestra debilidad y aletargamiento. Sí, España es Banco Santander o Telefónica y Suecia Ikea.

Si aquí ya se mencionó el ejemplo de BP, hoy propongo el de Arabia Saudí, inmensamente rica, como explica espléndidamente este blog: http://lapizarradeyuri.blogspot.com/2010/07/saudi-aramco-la-discreta-tirania-global.html, gracias al éxito de sus empresas petrolíferas. La ausencia de democracia y la barbarie allí existente no son problema para nuestros medios de comunicación como sí lo son en Cuba, Arabia Saudí nos vende petróleo y no conviene morder la mano que nos da de comer.

lunes, 21 de junio de 2010

Insociable sociabilidad

Mientras nosotros utilizamos nuestros productos con materiales plásticos, conducimos nuestros coches para visitar a nuestros amigos, llegar al trabajo o disfrutar del tiempo de ocio, nos alimentamos de productos cultivados y tratados mediante maquinaria y productos de la industria agroquímica o paseamos por aceras, caminos o pavimentos que necesitan de los derivados del petróleo, la fuga producida por BP en el Golfo de México sigue expulsando cantidades ingentes, difícilmente cuantificables de forma exacta, al mar. El crudo se esparce por el agua, pese a los intentos, mediante el uso agresivo de nocivos productos químicos para disolverlo o el intento de quemarlo, y, superando las barreras situadas en las costas con mayor riesgo, se mezcla entre la arena, las plumas de las aves autóctonas y se estanca en los humedales de Louisiana. La biodiversidad se ve atacada, la fauna muere, la pesca es impensable y el turismo, si no se trata del voluntariado, desciende. Las gentes de las tierras dañadas tendrá que convivir años con los residuos que aún siguen vertiéndose y las consecuencias que les son instrínsecas, permitiéndose sólo mantener su nivel de vida gracias a los subsidios y ayudas que BP pagará y que probablemente resulten insuficientes para reparar el daño causado.

Obama está enfadado, muy enfadado, y ha calificado el suceso como el 11 S medioambiental de los Estados Unidos, prometiendo un giro importante en su política energética (que como en prácticamente todo país mínimamente desarrollado depende del petróleo) sin llegar a ofrecer ninguna pista de hacia donde podrían ir los tiros o en que grado. Por el momento las licencias para nuevas perforaciones en costas americanas han sido suspendidas, aunque raramente, debido al negocio que ello supone y al beneficio público y privado (a expensas de los riesgos y las consecuencias medioambientales), tales perforaciones proyectadas se vean truncadas en el futuro. BP ya ha pagado sus multas y ha ofrecido fondos de ayuda, habiéndose encargado también, simplemente porque no hay nadie mejor que sepa hacerlo, de intentar sellar la brecha que aún expulsa oro negro al océano. La compañía además ha suspendido el pago de dividendos a a sus accionistas, dedicando, al menos por lo que se nos muestra, todo su esfuerzo técnico y económico en solucionar el problema que está dañando su imágen gravemente. Por supuesto, el perspicaz economista inglés tiembla ante la posible crisis de la gigante multinacional petrolera que aporta tanto dinero a los bolsillos ingleses y las arcas públicas de la nación.

Hoy, en Público, se nos dice que en el Delta del Níger los vertidos del líquido negro son continuos sin que ningún periódico se moleste en denunciarlo y sin protagonizar ningún titular de prensa. Las fugas de la empresa Exxon Mobil en las excavaciones de la región se suceden en una media de de cada 4 días debido a los sabotajes, excavaciones que extraen un supuesto 40% del petróleo americano. 40.000 toneladas de crudo cada año suponen el tinte de luto continuado para unas aguas que dejan una pesca contaminada a las poblaciones empobrecidas de la región.

La insociable sociabilidad que titula esta entrada del blog es el concepto utilizado por autores ilustrados, filósofos y pensadores de la modernidad, para calificar el paradójico resultado moral de las acciones egoístas o ajenas a la moralidad o buena intención. Así pues, el interés material privado de los europeos, en búsqueda de su propia riqueza, supuso un aumento generalizado de riqueza común. Es muy sencillo, el interés de un delantero por marcar goles y aumentar su prestigio beneficia al club en conjunto, del mismo modo que el interés del panadero por obtener dinero permite que nosotros podamos comer pan cada día. Esta obviedad, motor del progreso histórico, en mayor o menor medida, es la base fundamental del capitalismo y del actual modelo económico imperante, entrando, por supuesto, mil factores más en el juego. Si BP se hunde, Reino Unido también se hunde un poquito, y nuestros motores a gasolina con ellos.

Este concepto puede ser muy visible en el actual mundial de fútbol. SudAfrica se beneficia económicamente de un campeonato que, diversión y tradición a parte, no deja de ser un gran negocio para diversas compañías y organizaciones. Pero como en el caso del beneficio generado por el interés privado de BP o Exxon, no es oro todo lo que reluce. Los nuevos balones de Adidas diseñados para el acontecimiento deportivo son fabricados en zonas rurales de Pakistán, donde empleados que huyen del escandaloso paro y la precariedad de la agricultura trabajan largas jornadas laborales para cobrar entre 60 y 90 euros mensuales, según Labor Right Forum, la mitad del mínimo necesario para alimentar a una familia y asegurar una educación a sus hijos, pero suficiente, según William Anderson, el jefe de responsabilidad social corporativa de Adidas en la zona, como para obtener mayores ganancias que en la agricultura y no caer en la mendicidad.

Los inmensos ingresos que esos balones (a 25 euros el más cutre y 120 la réplica del utilizado en el mundial en el Corte Inglés) van a producir apenas revertirá en esos trabajadores que recibirán una ínfima parte de los mismos. De igual modo, el dinero que Exxon Mobil deja en Níger, que no es moco de pavo, apenas repercute en la sociedad, que vive con una esperanza de vida de 48 años. Se calcula que entre 1970 y 2000 los gobiernos nigerianos ingresaron unos 280.000 millones de euros gracias al petróleo, cantidades de dinero que de forma muy escasa han llegado a manos de aquellos que no viven de la corrupción política.

Uno de los gajes del liberalismo en filosofía moral y la teoría contractualista, considerando al hombre un ser libre con unos derechos inherentes que puede escoger el camino a seguir y pactar con sus congéneres dentro de unos límites constitucionales, es la creencia utópica de que existen asociaciones humanas y pactos en igualdad de condiciones. Por ello teorías como la ética dialógica de Habermas o el ejercicio del velo de la ignorancia de Rawls para alcanzar los principios de la justicia son vacuos, porque ambos acaban confesando la necesidad de unas condiciones ideales que no podemos encontrar en la práctica. Esa constitución política limitadora que mencionamos, en teoría, surgida de la veracidad incuestionable de los derechos inalienables del hombre, no es más que el producto de un pacto entre fuerzas de poder en la práctica.

Los ejemplos visibles de esta desproporción entre humanos en el momento de llegar a normas, pactos y asociaciones son los arriba descritos. Mientras la fuga de petróleo sigue abierta y trabajadores pakistaníes viven en la miseria, nosotros vivimos como duodécima nación de la UE con mayor PIB, en la que existen grandes desigualdades pero en la que un parado no vive en las condiciones paupérrimas en las que vive un parado en Pakistán. Nosotros encontramos el oro primero, los perjudicados por nuestros lujos tendrán que esperar a que la insociable sociabilidad les favorezca progresivamente, aunque sean en condiciones denunciables como las de las fábricas pakisataníes de Adidas. ¿Tendrán tanta paciencia?

sábado, 19 de junio de 2010

¿Hay algún economista en la sala?

China, Brasil, India, las nuevas potencias mundiales que están conjugando inversión extranjera, inversión endógena, exportaciones y altísimo crecimiento para convertirse, paulatinamente, en naciones de renombre internacional que ponen coto a la pobreza y precareidad que las caracterizaba. Las políticas sociales, que para obtener mayor éxito necesitan del funcionamiento de la economía privada, se multiplican en zonas donde también, como derivado de este crecimiento de la economía privada, hablando de una economía basada en cifras inconmensurables y repercusiones inabarcables, se multiplican los trapicheos, los ataques a la dignidad humana, la destrucción del medio ambiente, la biodiversidad y la variedad de estilos de vida tradicionales. Resultan cuestionables los objetivos de Kyoto o Copenhague si los países que hasta ahora no han significado nada en la suma total de contaminación y explotación de tierras y mares alcanzan niveles de vida semejantes al europeo o al americano.

Sudáfrica, gracias a un mundial de fútbol, obtiene un crecimiento económico que dicen semejante al propio de 15 años de vida rutinaria, invirtiéndose temporalmente en construcciones deportivas, alcanzándose cotas turísticas nunca antes vistas y asentándose, una nación ya puntera respecto a sus vecinos continentales, como un mercado estable digno de ser respetado y capaz de recibir inversiones ajenas a riesgos. Mientras esto ocurre, España pierde todo su crédito internacional al situarse, tras Grecia, como una de las principales siglas de los denostados PIGS, países económicamente malditos. No en vano se ha rumoreado desde Alemania (no sin descubrirse intereses financieros por parte de la misma) que España necesitaría del rescate preparado ya por el FMI y el Banco Europeo para las naciones europeas que se vean incapaces de solventar sus deudas.

De este modo las bajadas del Ibex se repiten a diario, las críticas políticas y el rechazo al gobierno es recurrente en cualquier debate, prime la ideología que prime, y la prima de riesgo de la deuda pública se acrecenta, esto es, las posibilidades de que España no pueda pagar su hipoteca, eso sí estudiadas especulativamente y sin que existe una ciencia firme que garantice que estas posibilidades se den en la realidad futura. Tales especulaciones (la macroeconomía puede tener mucho mayor grado de especulación que la filosofía y sin embargo ser el fundamento del actuar político del planeta) que pronostican un futuro negro para la deuda de España, la bajada de notas de las empresas (privadas y con intereses privados) dedicadas al análisis financiero de los países, conducen a un menor interés por la compra de deuda española (por la inversión de dinero en las arcas públicas de España) y aumentan el interés que esta tiene que pagar a sus acreedores. La paradoja es interesante, cuanto peor fama tienes, o peor imágen tienen de ti, peor eres realmente. La endeblez del sistema, semejante a un castillo de naipes, que sin embargo es el que permite nuestro alto nivel de vida y las innumerables prestaciones sociales, queda demostrada por la misma crisis económica, producto de un efecto dominó que nació en las finanzas americanas.

Sin embargo el director del FMI, Dominique Strauss-Khan (un socialista francés a cargo del buen funcionamiento del capitalismo occidental europeo), reunido con Zapatero, ha augurado un futuro estable para España, desmintiendo los rumores de quiebra a la griega transmitidos por medios periodísticos y alabando la nueva reforma laboral. ¿Qué significa esto? Primero Europa demandó un recorte del déficit, algo jodido para todos pero lógico teniendo en cuenta que no es sano ni recomendable gastar más dinero del que se tiene y se prevé obtener, después los mercados, esa entelequia que gobierna el mundo, demandaron, o eso se nos dice, una reforma laboral, reforma que sin embargo todos sabemos, incluido el gobierno (tomando en cuenta sus previsiones), no acabará con el problema capital español, el paro desorbitado. Con todo, tras el anuncio de las medidas de la reforma y el elogio del presidente del FMI, incuyéndose también la ampliación de deuda española que se llevó a cabo sin problemas aunque a mayor precio, es decir, con mayores intereses a pagar, la prima de riesgo baja y la bolsa sube, todo funciona un poquito mejor, o un poquito menos peor.

Concluyamos este batiburrillo de datos de una vez. Lo que está ocurriendo en España no es otra cosa más que una exhibición, remodelaciones en el escaparate. Si una mala imágen es lo que perjudica al país, lo que este necesita es mejorarla, y mejorarla al gusto de los inversores que van a poner pasta si gustamos, por ello un partido socialista toma medidas impropias de su ideología y promueve ridiculamente el optimismo en los medios, porque sabe que sin los poderosos con pasta la economía española, nuestro estilo de vida, se va al garete. Esto está ocurriendo en el mundo, los países en vías de expansión, con sus políticas laborales ultraprecarias son un paraíso para la inversión extranjera, todo producto proveniente de una multinacional es fabricado en China, los países occidentales más endebles, aunque poseen una fuerte economía propia que les permite lujos que en otras tierras se desconocen (o se conocen con comprensible envidia), pierden el apoyo del dinero de esas multinacionales que únicamente se dedican a realizar despidos y deslocalizaciones para producir menos, puesto que se consume menos, y para producir más en tierras donde los precios de producción son más baratos.

Es así, estamos vendidos al dinero ajeno, a los poderosos del mundo. Si la inversión extranjera desaparece, las exportaciones, el turismo y la economía interna se empobrece. El déficit crece y toca reducir salarios a funcionarios y congelar jubilaciones. Podemos prescindir de ese dinero exterior, como hace Cuba, pero para ello deberíamos vivir en las condiciones cubanas, muy por debajo de nuestro acomodado gusto "desarrollado". Y mientras criticamos a un gobierno inútil, denunciamos los recortes presupuestarios enviando mensajes de móvil a los rancios programas televisivos y maldecimos al vil dinero que tanto ansiamos, millones y millones de personas pasan hambre.

lunes, 14 de junio de 2010

Jaimas, mujeres y petróleo

El domingo 13 de junio de 2010, Miguel Ángel Moratinos, junto con su homóloga suiza, pactaron con Muamar al Gaddafi la liberación del empresario suizo Max Göldi, retenido en Libia durante dos años y quien hoy llegaba a territorio suizo. El ministro de exteriores, Moratinos, es uno de los ministros menos considerados del gobierno español, pero que, con total desconocimiento de causa, me atrevería a decir que de los más relevantes y más activos en los movimientos políticos del país, dentro de su esfera, las relaciones internacionales. Moratinos, varias veces embajador español a lo largo del ancho mundo y experto conocer de Oriente Próximo al haber dirigido la embajada israelí y haber participado en conversaciones palestino-isaraelíes, también partícipe en alguna reunión del insuflador de conspiraciones y paranoias club Bildelberg, y habiendo, hace no mucho, salvado el culo al ejecutivo español con la ayuda de Francia y la ofrenda de privilegios económicos europeos a Marruecos por el caso de Aminatu Haidar, ya llevaba tiempo gestando esta hoy anunciada liberación, viajando ya en marzo para mediar en el conflicto formado entre Suiza y Libia.

El conflicto, en sí, parece muy simple, una pequeña pelea entre papás. Uno de los hijos de Gaddafi, Hanibal, conocido por sus escándalos en Francia por conducción temeraria y golpear a su novia embarazada, fue detenido en territorio suizo, al parecer, por maltratar al personal de un hotel, siendo apresado durante una noche en una comisaria a expensas de su supuesta inmunidad diplomática. Gaddafi, por cierto, es el líder de facto (siempre quise utilizar esta expresión) libio, no ostentando ningún cargo oficial, sino meramente honorífico, pero mandando como el que más, habiendo, como alto cargo militar, llevado a cabo una revolución de carácter socialista en Libia e imponiéndose como autoridad en el país africano que más PIB y desarrollo posee debido a la abundancia del petróleo, pese a predominar la ausencia del cumplimiento de derechos, tal como denuncian organizaciones en defensa de los Derechos Humanos (como Amnistía Internacional o la Liga Libia por los Derechos Humanos , que para colmo tiene su sede en Ginebra) y movimientos libios críticos con las detenciones políticas tan propias de dictaduras antidemocráticas.

Volviendo a la historia del hijo, como represalia por la detención, así como por la publicación en diarios suizos de imágenes del hijo en el calabozo (de nuevo lo que duele no es la verdad, sino el conocimiento ajeno y directo de la verdad), Libia retuvo a dos empresarios suizos. La consiguiente reacción suiza fue la de restringir los visados a un centenar de personajes destacados libios, incluido el propio Gaddafi, para entrar en el espacio Schengen (formado por la mayoría de países de la Unión Europea, más Noruega, Islandia y la propia Suiza). Libia respondió suspendiendo la concesión de visados a esos mismos países, pero con tres salvedades: a los ciudadanos de España, Italia y Malta le extiende permisos nacionales para que entren en el país. Posteriormente retiró dinero de cuentas suizas y denegó la exportación de petróleo al país. Mucho tiempo después, uno de los empresarios retenidos, fue liberado, el segundo, el tal Göldi, queda hoy en libertad, aliviándose, quizá gracias a esta enigmática mediación suizo-española, las tensiones entre el país europeo de las altas montañas y ricos bancos y el país africano del árido desierto y el oro negro.

Entre las cesiones a Libia por el "rescate" se incluyen una investigación judicial por la detención de Hanibal y una compensación por la publicación de las imágenes en periódicos suizos, publicación por la que la ministra suiza debió pedir disculpas, algo así como pedir disculpas a un dictador extranjero por la libertad de expresión. Lo curioso es que, en la reunión oficial entre los ministros europeos y Gaddafi, en su jaima, siempre presente hallá donde va, se encontraban, como dice El País, por "otros asuntos" (no especificados), el primer ministro italiano Silvio Berlusconi y el primer ministro de Malta, ese gran desconocido, Lawrence Gonzi. ¿Qué hacían allí? Por lo que parece, y gracias a la ayuda de un supuesto diario maltés y mis ínfimos conocimientos de inglés, la reunión trató varios asuntos de orden diplomático y económico, puesto que, al fin y a cabo, estas cuestiones se solucionan así, con el trapicheo, los favores, las cesiones y el "change". Por lo poco que nos dice el Malta Independent, que ya dice más que nuestros medios españoles, se trataron temas como el de la inmigración ilegal o las relaciones entre la Unión Europea y Libia, asuntos ante los cuales desconocemos totalmente lo debatido.

Resulta, curioso, cómico, que en lugar tan exótico como una jaima estén reunidos estos personajes tan relevantes a nivel internacional, destacando entre ellos Berlusconi y Gaddafi, que si bien poco tienen que ver en su supuesta ideología política, tirando uno al liberalismo con aires de corrupción y el otro hacía un socialismo personalista del tipo chavista pero a la africana (por algo este le ofrecería la condecoración de la espada de Simón Bolívar), ambos, defensores de la democracia ante las cámaras, no parecen serlo por sus actos. Poseen, también los dos, cierta afición por las mujeres muy en común. Si uno contrataba modelos y jovencitas para sus fiestas privadas, del otro sabemos que invitaba a muchachas guapas y jóvenes, prefernemtenete modelos, para asisitr a charlas en defensa de la religión islámica y la difusión del Corán, recibiendo dinero a cambio. Por si el intento de convertir a la religión verdadera a un centenar de mozas "sexis" no fuese suficiente bizarrada, el "semi-dictador" tiene para sí como elemento de protección a la denominada guardia amazónica. Esta consiste en 200 mujeres vírgenes hábilmente entrenadas en las artes marciales y el uso de armas de fuego. Sí, en eso se invierte parte de nuestro dinero gastado en hacer funcionar los coches que tanto necesitamos.

Es muy clarificador comprobar como desde Occidente se demoniza el gobierno cubano (que por muy buenas razones que tenga a la sazón del odio yanki y en defensa de políticas socialistas, es un gobierno no democrático que priva de la libertad de expresión), mientras que lame el culo a desequilibrados ególatras como Gaddafi ante el que siempre hay tiempo para bajarse los pantalones debido a la sed de petróleo europea. Por el contrario, con Chávez, podemos tomar la estrategia de criticar indiscriminadamente sus acciones y palabras (y no, las más de las veces, sin razón) a la vez que importamos su petróleo y le vendemos armas. Quizá lo que moleste no sea su posible actitud represiva, sino sus acciones soberanistas, nacionalizaciones o el desvio de exportaciones a territorio suramericano, traducido: que los países más allá del océano dejen de comportarse como la colonia que siempre fueron.


Breve y probablemente engañosa introducción

Bienvenidos al blog El rumiar de la vaca, nacido en el seno de una mente cercana al aburrimiento patológico en periodos incongruentes. El fin de esta web es hacer llegar, aunque tan sólo sea a unos poquitos, informaciones, opiniones, verdades y falsedades referentes a la actualidad. Se abarcarán aquí todos los ámbitos, primando quizá las cuestiones políticas, por pertenecer, según los sabios, el ser humano a la categoría de animal político (poco importan las plumas), así como otras temáticas menos importantes y por ello menos aburridas como el cine, la sociedad o la literatura (esto son meros ejemplos, ya veremos en qué evoluciona esto), que supondrán mayor variedad al blog. En cualquier caso, independientemente del tema que traten los textos, quede bien claro que este blog es, como la absoluta mayoría, un blog de autor, totalmente supeditado a la conciencia del escritor, sus caprichos y su saber hacer para entretener, educar o pervertir mentes ajenas.

Serán siempre prioritarias las cuestiones de actualidad, por pretender, este humilde autor, realizar la sabia actividad que la vaca recomienda, masticar dos veces lo comido, esto es, reinterpretar el acontecer continuo de los hechos que forman el mundo. No inventé yo la metáfora, la tomé prestada por útil y por encajar perfectamente con la intención de este pequeño rincón de internet. Rumiaremos en este blog las ideas y noticias que el periodismo oficial, con su autoridad como cuarto poder, o como vía de fuerzas políticas y empresariales para la formación de opinión de las masas, ofrece a diario en este mundo que dicen saturado de información. Realizaremos, pues, una sana actividad de metaperiodismo, aportando nuevas perspectivas a informaciones dadas, y opinando sobre las mismas desde una posición abierta, polifacética, escéptica y presumiblemente política.


Esto no es sólo un desierto deshabitado en el que complacer a un colega para aumentar su autoestima, probablemente se convierta en un desierto deshabitado, pero repleto de riqueza y valor para aquellos que busquen algo de entretenimiento ágil a través del análisis inteligente y divertido de la actualidad.


¡A rumiar!